Se hizo de noche en Madrid. Un hombre trajeado camina por una céntrica y estrecha calle de la ciudad de vuelta a su hogar. Aumenta la velocidad de sus pasos y repentinamente para su camino, al ver a un hombre que, sentado en la acera y tapado por una manta roída, ruega caridad a los que por allí pasan. El hombre de negocios se acerca a esa masa oscura que yace entre cartones helada por el temido rocío de la noche, sacándose las manos de los bolsillos e intentando ajustarse mejor los guantes ocultando su reloj bajo la manga. Bajando la mirada le pregunta:
-Hola, buenas noches, ¿tiene un cigarro?
-No, lo siento, no fumo.
Contrariado, el hombre vuelve a enfilar la calle buscando de nuevo hacer realidad su objetivo.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
martes, 29 de octubre de 2013
CIRCUITOS POR LAS GALERÍAS MATRITENSES DE ARTE CONTEMPORÁNEO I
"Inquietante es toda la belleza"
Sesi García, poeta.
Dedico esta primera entrada de mi nuevo blog al crítico literario Martín de Riquer, fallecido hace unas semanas.
Madrid, a jueves 26 de septiembre del 2013.
Dedico esta primera entrada de mi nuevo blog al crítico literario Martín de Riquer, fallecido hace unas semanas.
Madrid, a jueves 26 de septiembre del 2013.
Comenzamos este cuaderno de viaje con un circuito de galerías de Arte contemporáneo de Madrí, sin "d" que es más cañí. Iniciamos esta andanza con la visita a la Galería Inés Barrenechea -sita en la calle General Arrando número 34-, donde observamos con cierto detenimiento -el horario no daba para mucha contemplación- la exposición "(Tres puntos) ...de vista)" de la artista mexicana Ale de la Puente (1). Sus siete obras expuestas tratan sobre la realidad y cómo afrontar el paradigma de la identidad. En la obra en forma de vídeo que encabeza la sala se sugiere una metáfora acerca de los procesos cognitivos y también se explora la relación entre el tiempo y el espacio. La perspectiva es el núcleo central de lo expuesto, y como más certero ejemplo aludo a la obra "...es el todo mayor a la suma de sus partes." donde su instalación -en el suelo de la sala- y su exigencia de luz -sin luz la obra se vislumbra con poca claridad y de esta forma no observamos su resplandor, ayudado con linternas led- nos complican la reflexión acerca de lo expuesto. Por último, encontramos en las paredes dibujos que tratan de descifrar la problemática acerca de la memoria-olvido con una serie de dibujos en grafito donde aparecen palabras tachadas y borradas. Ingenio y propuestas no faltan en la obra de Ale de la Puente.
Interesante propuesta para abrir boca. Se recomienda la asistencia.
Nuestra
segunda estación fue en la Galería Pilar Serra -Calle
Santa Engracia, 6 , Bajo Centro-, donde vimos la exposición Espacio Rojo de
Adrián Navarro (2), hijo del famoso artista Juan Navarro. Allí, ante nuestra
expectación, fuimos invadidos por el color rojo estando dentro nosotros mismos
de la obra al encontrarnos en una sala pintada en color blanco. Como podemos
observar en la ilustración de aquí abajo, los círculos blancos -confeccionados
con software- encierran la profundidad de la obra y están encarcelados en ella.
La sala para exponer dichas piezas está, por lo por tanto, elegida detenidamente para que
la obra pueda tener sentido.
El concepto principal de la exposición misma es que el dibujo, el diseño
y las pinceladas de la obra -compuesta por varios lienzos colocados en las
distintas paredes laterales de la sala- están subyugadas al espacio
en donde está expuesta. Las pinceladas, trazos discretos dentro de un
fondo grana, sugieren el movimiento de la imagen en el conjunto.
La originalidad de la propuesta conceptual de esta exposición nos
produce curiosidad, quizás por que es algo distinto cuyo fondo, cuyo valor
intrínseco, es inesperado al entrar a la galería.
Fotografía de http://www.plataformadeartecontemporaneo.com
Nuestra tercera parada fue en la sede madrileña de la galería neoyorquina Marlborough, espacio ocupado por obras de diferentes artistas de talla internacional como Botero, Juan Genovés, Francisco Leiro y Antonio López. Dentro de la diversidad, su uniformidad está basada en que todos son exponentes que dicen en sus obras más de lo que estas piezas nos cuentan a primera vista. Me llamó especialmente la atención la obra de Fernando Botero " Women on a horse" (3), muy en su concepto particular de la belleza, porque me recordó a este otra obra de este insigne artista que sirvió de cartel (4) para anunciar el abono de la programación taurina de la Real Maestranza sevillana del último año del siglo pasado. El paralelismo es grave, no me lo nieguen... También me llamó la atención la pieza escultórica "David y Goliath" (1933) del artista lituano Jacques Lipchitz, en la que podemos apreciar su estilo cubista y su compromiso social adherido al antifascismo y en lucha contra el nazismo, que en el año de la composición de esta obra había llegado al poder en el país germano. En esta obra, quizás no se vea de forma muy clara, aparece un hombre estrangulando a la bestia del "Nationalsozialismus", representada en la esvástica.
5-
La cuarta parada tuvo lugar en la Galería Cayón -sita en el número diez de la calle Orfila-. Allí nos aguardaba la exposición del artista venezolano Cruz-Díez, un conjunto de obras de carácter social, aunque no estrictamente vinculada al marxismo. La poca nitidez que observa usted, estimado y desocupado lector, en la fotografía que aquí muestro ( ilustración de underdogs.es) es debida es que dichas obras de forma rectangular tienen un estilo tridimensional, que lógicamente depende de la perspectiva y de los materiales de los que está compuesta . Por lo tanto, se recomienda acudir a dicha galería antes del 18 de noviembre para observar los trabajos de Cruz-Díez en todo su esplendor. Quizás lo más destacable es su particular fisonomía de expresión, además de que llama la atención que este autor exponga obras de carácter social que reivindican un cambio -no sé de qué, realmente- al ladito de la sede central del Partido Impopular, aunque tampoco se expone una visión marxista sino una abierta a la diversidad de perspectivas, como el que mira la ciudad desde un mapa y no sabe por donde tomar aquello, de ahí la distorsión de colores y el cambio de fondo, forma y color mientras vamos cambiando nuestra posición de visión. Obliga a los que miran la foto que aquí he colgado a que vayan a verla, ¿verdad?.
Mañana, seguiré con las restantes galerías que vimos dicha tarde, empezando por la exposición de Danica Phelps en la Galería Nieves Fernández.
Un saludo a todos.
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FRAILE- LAMAZARES Y EL ARTE DE PINTAR COMO LOS NIÑOS. Por Emilio Roldán Hernández
Título de la exposición: Alfonso Fraile-Antón Lamazares
Artistas que exponen: Alfonso Fraile y Antón Lamazares. Exposición comparativa.
Galería Rafael Pérez Hernando, sita en el número dieciocho de la calle Orellana de Madrid.
Inauguración: 19 de octubre del 2013 Cierre: 18 de noviembre del 2013
"Me ha llevado toda una vida aprender a pintar como los niños"
Pablo Picasso
Pablo Picasso
Esta exposición es un camino y un asentamiento. Un camino en torno a dos artistas que confluyen en un periodo muy marcado y el reflejo del asentamiento temporal de la obra de Lamazares de principios de los ochenta con la influencia que en sus obras tiene la vida y obra de Alfonso Fraile. La exposición que se está mostrando estos días en la galería de don Rafael Pérez Hernando supone un proyecto de interés desde el plano histórico-artístico y también desde el de la comparativa artística entre diferentes postulados, con sus semejanzas y divergencias, dentro del panorama pictórico de los años ochenta.
Visitando la exposición observamos la importancia que en dicha época tuvieron corrientes como el automatismo psíquico de los superrealistas de Breton, el estilo abstracto y simbólico de las obras de Picasso y Miró y el informalismo de Tàpies. Además, en obras como Cambote de Antón Lamazares, y Señorita por aquí, "Fuma-miss" y Retrato de la 23 de Fraile, podemos observar ciertas influencias de estilo propias del mecanicismo y el futurismo, muy importantes para comprehender la obra de estos dos creadores durante el final de los setenta y el comienzo de los años ochenta.
Primero, observamos que hay conexión entre todas las obras expuestas y una uniformidad de criterios a la hora de exponerlas. Si caminamos por la sala principal derecha, La obra "El solitario" de Fraile casa bien con las obras de Lamazares expuestas en esa misma sala, la profundidad en dichas obras es notable, igual que lo es el juego de colores más o menos llamativos, la destreza del dibujante que desea matizar cada trazo desde la sencillez y las formas corpóreas no clásicas. Observamos un concepto cubista y geométrico adaptado a un concepto abstracto en obras como 2 x I. Nº7 de Alfonso Fraile, donde se aprecia la influencia del autor cubista suizo Paul Klee.
2 x I. Nº7 de Alfonso Fraile
Haciendo hincapié en la observación de El solitario, de Alfonso Fraile, me resulta interesante cómo, con solo una serie de líneas horizontales, se puede conseguir otorgar a la obra una profundidad notable. Los trazos de dentro del paisaje corporal forman un personaje cuya forma es diferente a lo formal en sentido clásico, y aparecen varias figuras dentro de otras con las que el autor nos dificulta diferenciar al personaje que en la obra aparece. La técnica también es original, no es únicamente óleo; el autor añadió una capa superior de diferente material para conseguir que el color de la pizarra sea más real, además de tiza. Esta obra capitanea la sala y sirve como introducción para comparar dicha obra con las que aparecen en la sala pertenecientes a Lamazares.
En la planta baja se muestran una serie de obras de Fraile que fueron la primera toma de contacto de Lamazares con la obra de Fraile. Resulta interesante observar los retratos que Fraile llevo a cabo de obras de él mismo de carácter surrealista, cubista y futurista. En ellas se respira la obra de Paul Klee en ciertos paralelismos y también se observa una concepción de la belleza de una originalidad notable.
Un acercamiento más de Lamazares a la visión infantil de la realidad y de las formas corpóreas y estilos que suelen aparecer en las obras de autores pueriles en edad. Los dibujos denotan informalismo como impostura ante la concepción clásica de la belleza y las formas. El nivel de rigurosidad es alto, aunque pueda parecer lo contrario. Además, el ingenio de Lamazares se observa también en la utilización de cartones reciclados de juguetes de niños y la utilización de materiales que utilizan los niños en las clases de dibujo de los cursos más bajos de la escuela. La pluralidad de públicos que se pueden sentir cercanos a la obra de Fraile o representados en su estilo es plausible . La virtud artística de Lamazares, que también sabe dibujar y pintar de forma notable como marcan los cánones clásicos, nos propone desvirtuar, en sentido tradicional, el Arte respecto a las técnicas clásicas del dibujo para animarnos a todos a llevar a cabo el acto creador.
Quizás lo más interesante de la exposición se concentre en la cruz que dibuja la primera sala a la izquierda de la galería. En ella encontramos una serie de obras homogéneas y muy concretas respecto al concepto del dibujo y del juego de colores del Lamazares de esta época. La colocación de las obras dentro de la galería es también reseñable, ya que se intercalan las obras que más cercanía técnica tienen, mientras las que suponen diferencias están claramente distanciadas.
El uso del cartón como material es un gran acierto en las obras de ambos autores. En esta obra de Lamazares observamos que el tono real de los colores queda difuminado con la sola utilización de un bolígrafo y el cartón como soporte.
En lo que concierne a la obra de Lamazares que encontramos en esta exposición, observamos la herencia que recibió de Fraile adaptándola a un estilo más centrado en los matices del dibujo, en una visión del dibujo menos profunda pero más matizada, donde las figuras concentran aún mayor carga simbólica y abstracta, y donde los colores están más difuminados todavía y nos cuesta más diferenciar sus tonos. El gusto por jugar con los colores es objeto de estudio de ambos, pero mientras Fraile condensa esta técnica moderna más difuminada en sus obras, ya que en varias de sus obras aparece una capa de pintura sobre otra; Lamazares utiliza el cartón para, con un solo trazo de pintura, dar al tono su carácter propio y autónomo. El significado de cada obra quizás esté demasiado abierto, ya que suelen caber varias interpretaciones, aunque, en mi opinión, la riqueza de estas obras expuestas se centra más en lo plástico y en la originalidad de su técnica que en el ideario que cada obra pueda tener.
Por otro lado, observamos como diferencia notable que Fraile utiliza más a menudo los materiales más tradicionales de pintura -como el carbón y el oleo sobre lienzo, y en ocasiones mezclando varios materiales-, mientras que Lamazares indaga con mayor fuerza en nuevas técnicas como la utilización del bolígrafo y la cera de colores.
En cuanto a la belleza, cabe comentar que no queda establecida bajo los cánones platónicos, sino que parte de la concepción del Arte como deformación de la realidad. En Fraile la observamos, como estética, a través del superrealismo y en Lamazares en su visión de la realidad, cercana al informalismo, a la pluralidad de formas y a lo ecléctico de los colores y sus tonos. En Lamazares, observamos una valoración estética de lo feo y de su belleza como imagen de la verdad que el autor quiere transmitirnos.
Dentro del plano de la idea, Lamazares plantea con mayor rigor el acercamiento del arte desde la sencillez, acercándose a la niñez y utilizando las técnicas y las formas que trazan los niños a la hora de crear una obra plástica; Fraile está más centrado en estudiar las formas desfiguradas y diferentes concepciones del Arte más preocupadas por la técnica rigurosa y por lo que la obra pueda transmitir.
El amarillo, color primario y frío, y el verde, color secundario y cálido, quedan difuminados en este mar de personajes informales. Si acercan la vista observarán que ni el rojo es realmente rojo ni los restantes colores ni tampoco los personajes que aquí aparecen se muestran dentro de los criterios formales del clasicismo. Hay hombres con cabezas con forma de balón y balones con forma de estómago y cuerpos tan geométricos que se avecinan severamente irreales. Una forma atípica de ver la realidad en los ojos de la niñez y lo irracional, que se ve cercana a los presupuestos del Art brut y la contracultura. También, en mi opinión, es un acercamiento muy conseguido del Arte en pos de acercar la creación a todo ser que desee llevar a cabo su obra sean cuales sean sus condiciones y circunstancias. Una defensa de la pluralidad artística y, quizás también, de la solidaridad la que se respira en esta y en otras obras de Antón Lamazares.
Antón Lamazares. Sin título. 1981
Esta obra de Lamazares rompe con la uniformidad que se prevé en la exposición y rompe en buena parte con la línea común que une a ambos autores. Apreciamos formas geométricas y un juego de colores interesante, pero no dice nada a simple vista como sí dicen las restantes obras de la exposición, aunque de forma más o menos concreta. Esta obra es la más abstracta de las expuestas y bajo mi punto de vista queda algo marginada en el marco común de la exposición.
Una muestra más de la concepción de la realidad de Lamazares, acercándose de nuevo a la concepción de los niños y de lo irracional. Algo más que simples monigotes.
En mi opinión, tenemos aquí una exposición interesante por sus diferentes manifestaciones acerca del Arte, del mundo y de la creación, y que supone en un muestrario de lo que se hacía en un momento histórico bastante preciso desde dos puntos de vista entrelazados, pero divergentes en cuanto a temática y concepción de la realidad.
Me ha resultado muy interesante la propuesta acerca del dibujo en las obras expuestas de Lamazares y cómo, utilizando un estilo de dibujo muy primitivo, ha podido matizar tanto los personajes y los tonos de los colores que en sus obras se diluyen. Por otro lado, creo que algunas de sus obras son de difícil entendimiento aun teniendo un planteamiento bastante claro. Respecto a las de Fraile, lo más reseñable, bajo mi punto de vista, se centra en su propuesta acerca de la profundidad, su sencillez para construir obras claramente complejas, su originalidad en cuanto a la temática y sobre todo, su concepto de la belleza femenina expuesto en tres cuadros que presentan homología formal sin compartir su significado.
Emilio Roldán Hernández
Las fotografías que aquí se muestran pertenecen al archivo de la web de la galería en cuestión: http://www.rphart.net/
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